Ahorrar es un buen comienzo… pero quedarse ahí es uno de los mayores errores financieros. El dinero que solo se guarda, se estanca; el dinero que se invierte, crece y trabaja por ti. Pasar de ahorrador a inversor no se trata solo de ganar más, sino de cambiar tu mentalidad: dejar de temer al riesgo y empezar a entender el valor del tiempo, los intereses y las oportunidades.